CERÁMICA GRIS ARGÉNTEA
Cerámica gris argéntea
Los rasgos distintivos de esta cerámica se refieren al empleo de una arcilla muy depurada, a la que se incorporan desgrasantes de grano medio y fino, junto con la utilización de una cochura reductora de gran calidad técnica. A ello se suma una coloración grisácea homogénea, a veces negruzca, una estructura muy compacta y poco porosa, que la otorgan una gran dureza y un sonido casi metálico al ser golpeada, así como un brillo céreo, resultado de someter a la superficie del recipiente, casi siempre en su cara exterior, a un intenso bruñido.
Se trata de una producción predominantemente lisa, pues de sus doce formas básicas únicamente encontramos decoración en tres de ellas, situada preferentemente en la zona del hombro.
Mediante el empleo de incisiones, rehundidos, acanaladuras y de una amplia colección de estampillas, habitualmente de forma combinada formando frisos, consiguen la imitación del repujado característico de los recipientes metálicos, concretamente de los vasos argénteos.
La singularidad de este producto vacceo, que localizamos también fuera de su territorio, y su escaso número parecen informar sobre una condición suntuosa y quizás simbólica. Su cronología nos remite a la segunda mitad del siglo II a.C. e inicios del I a.C.

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