EN EL TALLER: TRATAMIENTO DE LAS SUPERFICIES CERÁMICAS
A veces, vamos al taller con diferentes formas de acercarnos al tratamiento de las superficies de nuestras piezas.
Si miramos desde el punto de vista del color, abarcamos desde el blanco reluciente o mate de la PRAF de Sio2 esmaltada o no, hasta el negro de textura basta de algunas de las piezas elaboradas con el gres CH negro de Vicente Díez; pasando por un amplio arco iris de colores y marcas en las pastas.
En mi caso, la naturaleza misma de la arcilla me invita a "dejar marcas", bien de forma ordenada (decoraciones incisas e impresas) ...
... bien de forma aleatoria con raspados, arañazos, golpes o raspados y espatulados de la misma.
La pieza puede ser más proclive a ser bruñida y pulida en la superficie, eliminar marcas y a decorar mediante el brillo, los elementos plásticos y el color vivo, sugerente, incluso provocador. Sus piezas están llenas de vida y alegría.
Es en esta aplicación del color donde se muestran más nuestras decisiones. Esa vida y alegría comentada se consigue gracias a la aplicación de engobes, esmaltes, arcillas de color y la mezcla de todas ellas en un alarde de técnicas que van desde el pincel al compresor; del baño al vertido, interviniendo la pieza en cualquiera de las fases de construcción desde la pella hasta la sala de exposiciones.
Por contra, generalmente mis piezas tienen poco color y el más utilizado es el negro de la carbonación. Todo lo más los colores terrosos de la reducción en el horno y los esmaltes de ceniza. Valoro más las texturas que provoca la ceniza volcánica o el carburo de silicio que los rojos "sangre de buey" y desde luego, los efectos de las algas marinas que los esmaltes en suspensión.
En cualquier caso, una vez en el taller y con el tiempo aumentando el conocimiento, (aunque muchas veces para tener nuevas dudas), a través de la experiencia y la "contaminación" de ceramistas amig@s junto a la elección de diversos materiales y técnicas para la creación de diseños y decoraciones, nos permiten mezclar los gustos de ambos y llegar desde sutiles tonos tierra hasta vivos colores; desde dibujos impresos con sellos a pinceladas en óxidos de hierro o manganeso; de rugoso acabado a un impecable bruñido para después de un fuerte pulimento, volver a crear zonas texturizadas con un nuevo espatulado. Y así, llevamos 27 años.









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