REDUCCIÓN INDIVIDUALIZADA EN PAPEL DE ALUMINIO
Esta entrada nos invita a buscar una opción distinta con la que conseguir efectos de reducción localizada y controlada en la superficie de las piezas de cerámica a partir del uso del papel de aluminio doméstico.
Una parte importante de nuestras cerámicas tienen tonos terrosos, reducidos y texturas. En otros textos que hemos compartido hemos hablado de gacetas, de carbonación o de cocción reductora. En esta ocasión vamos a intentar hacer una reducción local de forma individualizada de cada pieza y para ello vamos a usar una herramienta que existe en casi todos los hogares y talleres: el papel de aluminio a fin de conseguir distintas coloraciones y efectos de los materiales orgánicos que usaremos en la superficie de las piezas.
Creemos posible hacer una reducción de cada pieza en una cocción oxidante del horno. ¡Vamos a ello!
El motivo de utilizar papel de aluminio para construir las gacetas es su fácil manejo y adaptabilidad sobre las piezas a las que va a cubrir junto a los elementos orgánicos que las acompañen..
Entre las piezas que vamos a utilizar están los vasos de estilo campaniforme elaborados en pasta refractaria albina fina de nuestra colección PALEO. Estas piezas tienen distintas bandas decoradas con incisiones y otras cuyo componente decorativo es el bruñido que será determinante en el resultado.
Una vez bizcochadas las piezas a una temperatura de 950º/1000º, vamos a recubrirlas con cáscaras de fruta, algas, estropajo de aluminio, hilo de cobre, etc.
Todo ello envuelto en tela para poder empaparlo en una solución de sulfatos de cobre, hierro y cobalto. Hay que recordar que siempre que trabajamos con este tipo de cloruros y sulfatos (junto a otros elementos) debemos ser cuidados@s y utilizar mascarillas y guantes, además de intentar hacerlo al aire libre (lo que en Burgos y a temperaturas bajo cero es bastante difícil).
Ahora, con el "paquete" bien impregnado, lo cubrimos con el papel de aluminio. Como estamos utilizando uno de tipo doméstico y es muy fino, le daremos más consistencia a base de poner varias capas para conseguir que todos los elemento queden cubiertos y en una atmósfera cerrada.
Ahora toca volver a llevarlas al horno hasta una temperatura similar a la que utilizamos en el Raku.
IMPORTANTE
Debido a las sales utilizadas y la baja temperatura de cocción, las piezas resultantes NO SON APTAS PARA USOS CULINARIOS y los alimentos NO DEBEN CONTACTAR CON SUS SUPERFICIE.
Una vez terminada la cocción dejamos enfriar las piezas y se les quita el empaquetado. Esperamos que los resultados sean de nuestro agrado. Si no es así, siempre podemos volver a cocer las piezas en el mismo proceso repetido o en otras formas de cocción.
Algunos autores recomiendan que las piezas limpias y secas sean cubiertas con algún tipo de cera para proteger el acabado.






Comentarios
Publicar un comentario